El calor de
Sima Ígnea era abrasante. El grupo disponía de poco tiempo para acabar con los enemigos que dentro moraban.
El calor hacía mella en ellos, sobretodo en
Takusan, pues sus mallas acorazadas se calentaban hasta tal punto de llegar a abrasar su piel.
Armado con su escudo y su maza, luchaba incansable contra los Fieles que les plantaban cara.
Tras acabar con las viles serpientes, los endemoniados troggs y los elementales de las profundidades, se dirigieron hacia un gran demonio llamado
Taragaman el Hambriento. No fue un gran reto para ellos, pues
Takusan sabía digerir los golpes con su escudo, que tenía más de un corte y abolladura desde hacía tiempo.
Takusan: Va siendo hora de cambiar de escudo, no creo que este aguante mucho más.
Taragaman sufrió ataques letales, como los
Golpes Heróicos de
Tomaleche, que amputaron parte de sus extremidades; las
Descargas de Escarcha de
Melor, que congelaron su ardiente corazón y los
Disparos y
Picaduras de
Sokudo, que se incrustaron en el fondo de su alma. Mientras tanto,
Selama, una afamada curadora llegada de Lunargenta, cuidaba de estos
sanándoles en la batalla.
Tras acabar con él, el grupo se dirigió hacia los restos de una asociación demoníaca, que tras ver caer a su mayor arma, sintieron el poder de la justicia en sus carnes.
Tras acabar con todos los despojos de la asociación, el líder de estos,
Jergosh el Convocador, entró en cólera y se lanzó a por
Takusan, acompañado con 2 de sus fieles.
Tomaleche se encargó de entretener a uno de estos, mientras
Takusan esquivaba y paraba los ágiles golpes del líder y su compañero.
Rápidamente, el grupo comenzó a atacar al líder. Las flechas de
Sokudo volaban por el escenario, mientras que desde un muro,
Melor lanzaba todo su maná en forma de magia hacia los enemigos, que recibian cada ataque con un grito de dolor. Velando por la seguridad del grupo, seguía
Selama, sanando a todos y cada uno de los miembros, incansable en su árdua tarea.
Jergosh: ¡Así que vuestra fuente de poder radica en la jóven! ¡Atacadle, idiotas!
Tomaleche consiguio que el fiel contra el que estaba luchando se quedase en su sitio, con un par de cortes en sus extremidades inferiores, que fueron recibidos con unos gruñidos de dolor por su parte. El otro fiel, rápidamente, escapó de las zarpas de
Takusan y se dirigió a por
Selama.
Melor: ¡Yo me encargo,
Taku! ¡Tú mantén a
Jergosh a raya!
Melor se lanzó a por el fiel, y lanzando una gran nova de escarcha, consiguió congelarlo en el suelo, frenando así su ataque. Tras esto,
Melor y
Sokudo se centraron en eliminar a dicha fiel, que cayó ante sus ataques. Entonces,
Jergosh burló a
Takusan y se dirigió hacia
Selama.
Takusan reaccionó con una serie de provocaciones que hicieron enfurecer aún más a
Jergosh y volver a por
Takusan. Sus golpes se habían vuelto más duros, más rápidos y muchos menos soportables.
Takusan aguantaba como buenamente podía, mientras que
Melor y
Sokudo acababan con el fiel que
Tomaleche había aguantado. Otra muerte fácil.
Hora de acabar con la secta.
Sokudo lanzó una flecha envenenada, que se cruzó con una descarga de escarcha de
Melor, convirtiéndose en una flecha helada. Esta se clavó en la piel de
Jergosh, pero no consiguió afectarle al corazón.
Tomaleche consiguió frenar todos los intentos de arrancarse la flecha, mientras
Takusan la golpeaba con su maza, clavándosela cada vez más profunda, hasta llegar al corazón.
Jergosh cayó a los pocos segundos, con una mezcla entre grito y llanto.
-¡Rest! - Gritó
Selama, que había agotado todo su maná manteniendo al grupo.
Tras recuperar todo su maná, el grupo salió victorioso con
la cabeza de Jergosh dentro de una faltriquera marrón, que les otorgaría el reconocimiento de haber limpiado la Sima del mal.
Tags: Takusan, DunModr, Rol, 001